En primer lugar tené en cuenta que es un proceso largo y debés tener paciencia.

Dejá la parte inferior desarmada del transportín en una parte de la casa, donde el gato suela frecuentar.

Colocá su comida favorita en el interior o alguna manta que le sea familiar. Lo que vayas a colocar, ponelo con cierta distancia e  introduciéndolo progresivamente hasta el fondo de la transportadora.

Una vez que veas que el gato está familiarizo con el transportín, añadí la parte superior sin la puerta.

NUNCA lo fuerces a entrar, él lo hará a su tiempo.

Una vez que la transportadora forme parte de sus días, toca habituarlo a estar dentro mientras nos desplazamos.

Cuando el gato esté dentro, mové la puerta del transportín y luego prémialo. Cerrá la puerta por unos segundos (Al principio sin llegar a bloquearlo) y prémialo a través de la reja. Si el animal quiere salir, permitiselo (En tal caso no le des premio).

Por último, levantá  el transportín del suelo y luego volvé a ponerlo en el suelo pasado uno momentos. De a poco, hace pequeños recorridos por la casa. Incrementa el tiempo y la intensidad de los estímulos externos, hasta conseguir que el gato esté tranquilo.

Que tu gato esté habituado  y disfrute de usar su transportadora o bolso es fundamental.