1. En primer lugar mantené limpio a tu perro.
  2. Cepillá a tu perro todos los días: el olor que desprende el animal está ligado a la suciedad adherida a su pelo. Por eso, es recomendable cepillarlo.
  3. Ventilá el vehículo: Cuando el perro no esté dentro del auto, abrí las puertas y ventanillas para evitar que los olores se concentren.
  4. Luego, aspirá y lavá el auto: como lo hacés normalmente para eliminar la suciedad, los pelos del perro y el polvillo. En este punto, es importante tener en cuenta que la limpieza del vehículo incluye su “orden”. Por eso, te recomendamos retirar los elementos que puedan acumular más el olor a perro (como la ropa, residuos, juguetes, etcétera).