1. Es necesario que escojas una transportadora rígida y con rejillas, con un sistema de cierre seguro.
  2. Debe ser adecuado a su tamaño para permitirle que pueda estirarse en su interior si lo desea. Podés acondicionar la base con una soporte blando o colchoneta .
  3. No debe ser desproporcionada a su tamaño. Una muy chica puede serle incomoda y una demasiado grande no le brindará seguridad.
  4. Tené en cuenta el material, debe ser fácil de lavar para poder eliminar olores. desconocidos o de otros animales que pueden provocar el rechazo del gato a entrar
  5. Fijate que cuente con suficiente ventilación. Muchas vienen con una reja que les permite ver y que entre aire, existen otras más cerradas que cuentan con agujeros.
  6. Si tu gato es muy asustadizo, quizá puedas pensar en una opción más cerrada para que no se asuste con todo lo que pase a su alrededor.
  7. Aquellas transportadoras que tienen acceso superior y lateral suelen ser más cómodas, esto permite que puedas revisar a tu felino sin que se salga.